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In memory of
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Mi hermana tenía sus dudas sobre sus capacidades para dar sus charlas o las clases a los ancianos. Hablamos sobre ello. Solemos tener complejos al compararnos con otras personas que saben más que nosotras o tienen mejor memoria, que nos imponen por su desenvoltura… Yo le decía (Y me lo digo a mi misma porque me pasa lo mismo) que hay otro tipo de inteligencia y sobretodo otra manera de tratar a las personas que quizás muchas de esas autoridades tremendamente preparadas no tengan. El cariño, la cercanía, el afecto, y ese tono tan vital y divertido que ella transmitía siempre. Y sus alumnos le querían porque lo notaban.
Marijose Recalde Iglesias |
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Dr. Jaime Díaz Hernández - Albúm fotográfico |
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Comienzo a pensar que estas Jornadas se han convertido, sin haberlo nunca previsto, en parte del proceso de duelo que ha supuesto la desaparición de Puy y Jaime. Aparecieron de improviso en el diseño de las Jornadas, como muchas de las cosas que podéis ver en la pagina web de las jornadas, y fue adquiriendo cada vez una mayor presencia. Y, hoy, me he descubierto llorando al pensarlo y de nuevo he descubierto el duelo…
De igual manera (en cierto modo), las Jornadas EDTC han ido creciendo y estas terceras me han dejado sorprendido por la disposición de quienes estáis haciendo esto posible y la facilidad con la que todo está aconteciendo….¿hay alguien detrás?
Puy y Jaime estuvieron a punto de coincidir en las II Jornadas celebradas en Octubre de 2008 pero, por motivos distintos, a los dos, en el último momento, les fue imposible asistir y participar…y conocerse…y desgraciadamente esto ya no ha podido suceder en estas terceras, como me habían prometido y yo deseaba fervientemente.
Por ello, allá donde estén, estoy convencido de que están y estarán disfrutando, igual que yo, de estas Jornadas aunque para ello tenga que seguir llorando por ellos. Porque realmente están y estarán presentes en estas Jornadas...
Gracias a todos y todas. Gracias Puy. Gracias Jaime. |
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“En Orihuela, su pueblo y el mío |
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“En Orihuela, su pueblo y el mío se me ha muerto como de rayo Manuel Sijé a quién tanto quería” este es el inicio de uno de los poemas favoritos de Jaime que habla del dolor de Miguel Hernández ante la pérdida de su gran amigo y que hoy para nosotros cobra especial significado.
Jaime Díaz Hernández, Jaimito, Jaivo, o simplemente “el Díaz” nació el 17 de Abril de 1960. Se decía originario de Pachuca Hidalgo en honor a su familia materna, pero todos sabemos que era “defeño” de nacimiento, español por adopción y poblano por amor y convicción.
A través de las pláticas con sus padres, de Don Melchor y Doña Oliva (su “Jechu” querida), podemos imaginarnos su niñez, siempre amiguero, siempre bromista, siempre generoso, siempre apegado al trabajo y siempre con ganas de saber más. Para sus 10 hermanos y sobrinos, Jaime fue el motor de la familia, su apoyo en cualquier situación, y el provocador de la alegría y el conocimiento. Jaime a su vez se nutría de su compañía y los vivía en todo momento.
Orgulloso de sus raíces, Jaime buscó acercarse y conocer a sus familiares más lejanos, para atraerlos nuevamente a su gran círculo familiar. Por eso sus tíos y primos lo recuerdan con respeto, cariño y admiración. Nunca dejaba de presumirnos a los Rogacianos, de contarnos como se iniciaron y lo queridos que eran en su tierra.
Aunque nos cueste trabajo creerlo, Jaime fue monaguillo en la Iglesia de Fátima. También fue bolero, vendedor de periódicos, de gelatinas y de chicles, además de ayudante en un local de leña y el niño de los mandados en su colonia. Gracias a esta parte de su niñez, Jaime se formó responsable en el trabajo e identificado con las causas sociales más justas (y a veces perdidas, dijera Manuel). Convivió en varios mundos, aprendiendo a entablar relaciones y a hacer amigos, lo mismo con el señor de los periódicos y la señora de las tortas que con un premio Nobel de la talla del Dr. Mario Molina. No importando sus grados académicos o su nivel socioeconómico tenía el don de generar una gran empatía entre la gente.
A principios de los 70, por motivos de trabajo, su padre tuvo que dejar la capital del país y fue así como la familia Díaz Hernández llegó a Puebla a incrementar el índice demográfico, dice su padre. Jaime termina la primaria en la escuela Narciso Mendoza e ingresa a la secundaria cadete Vicente Suárez de donde lo expulsaron por meterse sin permiso a la cooperativa. Este acto infantil permitió su cambio a la secundaria Lic. Bernarda Portillo Leal y el encuentro con gran amigo Jaime Cid, dando inicio al famoso dúo de los Jaimes.
Fabiola López López |
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Nacemos y morimos solos Triste penar del ser Indivisible empresa: vida-muerte Paradoja del destino Cuanto más recorremos la vida Más nos acercamos a la muerte
Recorro tu cuerpo punta a punta Y siento tu lengua al pasar Besando mis senos Siento el calor de tu boca Succionando mi ser La brisa de tu piel Me abrasa lentamente Como un vapor que me rapta Y me confunde Alcanzando el nudo Bajamos deslizándonos por la resbaladilla hasta el desenlace.
Sadness and lonelyness I`ve been destroyed By your savaye mouth I`ve been desapere from you Now, I`m invisible I`m a ghost I walk trambeling Blind I now, I never going to reach your paradise again
No hay nada más triste en la vida Que la soledad acompañada… Las fauces de tu boca feroz Me ha tragado He desaparecido de ti Y hoy estoy sola contigo Soy invisible para ti Voy deambulando a tientas y a ciegas En vano busco alcanzar de nuevo tu paraíso
Alumbra el sol Y hace vivo en mi memoria El instante de la consagración De nuestro amor. El cielo se vuelve Un velo que arropa Hasta el infinito Cuando en mi memoria Surge la sensación de ti La tristeza succiona El agua de tus lágrimas Que brotan a raíz de la caída del alma Por haber probado el fruto prohibido…. Es la consagración de un instante donde abrazas el todo Bañado por la luz del tramonto Que alumbra el sendero de nuestro camino.
Ritmo interrumpido Calderón helado de la vida Océano arrìtmico Espuma salvaje Méceme en tus brazos cálidos Hazme sentir que estoy en la hamaca del amor Mueve la hamaca al ritmo del canto del vapor de tu boca Y bésame con besos de tu boca…. Y tócame con el tacto de tus dedos Háblame con tus ojos Y escudriña todo mi ser.
Cuando escucho el murmullo de tu cuerpo….siento la luz Y galopo en mi caballo Clavileño llena de ilusión… Mis ojos se han cerrado y miro hacia adentro Entonces aparece tu mirada furtiva Y percibo el recorrer de tu reojo…. Tu voz me abraza desde lejos y llega a mí Entonces me visita el fantasma del amor vestido de alegría.
La afrenta de la vida Te pone a andar en un solo riel Te coloca en la orilla De las termópilas Te hace bajar el despeñadero Por el lindero más estrecho Camino resbaloso… Copado de nieve Donde, deslizándote en un solo esquí Disfrutas del riesgo Que me lleva a rodar sobre tu cuerpo En la montaña.
La quemadura del amor Marca sin compasión La quemadura del amor Destroza el alma Te abrasa y logra Que tu muerte hierva Sin detención. La obsesión de los amantes se transforma en el tic-tac del amor…. Ritmo atávico llévame hacia ti
Prueba a sorbos lentos la dulzura del licor de la sabiduría Protégete No te vuelvas loco, la pasión es la bruja del amor.
En la caverna de mi sueño Aparece tu sonrisa feliz de amor Y recorre mi cuerpo con el cascabeleo De tu risa a carcajadas Cierras mi boca con tus besos Y te fundes en mí, parando el tiempo Y llenas el espacio de mi alma Para siempre, amor.
Nunca más podrás vivir sin mí No serás feliz si no estoy a tu lado Te hundes en el ritmo de mi risa Te gusta la sonrisa de mis ojos Sabes que te quiero Siento las caricias de tus manos Que recorren los recovecos de mi ser.
No estés triste Estoy aquí Y soy el alma de tu alma… Te regreso a la vida Ya no caminarás en el sendero del desierto Personalmente, con mi boca Mitigaré las cicatrices de tu ser controvertido Aprendamos a amarnos No dejemos que se cuele el frío Echaremos a los falsos rodeos Para alcanzar la línea común Que convocándonos a amar Nos lleve a paladear el sabor Sereno de nuestras dulces bocas.
Tu presencia me llena de vida Tus palabras me causan ominio y placer No sé si te quiero…. Pienso en ti y mi cara se llena de gloria Tu figura incomparable Me hace imaginar territorios Aún no recorridos…
Te conocí hoy y no ayer… Así lo quiso el Señor… Nuestro encuentro nos acerca Y nos aleja Como un vaivén De las olas del mar. Como el agua verde del mar Nos acercamos a la arena Para después, Echarnos hacia atrás
Maria Teresa Colchero Garrido |
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Adiós a Jaime, apasionado de la ciencia, de la enseñanza y de los jóvenes… Adiós a Jaime que creía en el esfuerzo y era generoso en su reconocimiento… Adiós a Jaime, aventurero intelectual, nacido de una estrella a la que habrá vuelto y desde la que nos observará… A todos nos gustaría que su desaparición no fuera si no el último de los sus trucos de magia con los que hacía sonreír al recién llegado. Desearíamos que fuera ese último truco que habría aprendido en su voluntariosa búsqueda de la verdad. En la Ciencia de la Física encontró algunas de esas verdades y su mente se ponía en funcionamiento frente a estos retos de tal manera que daba la sensación de que sólo con ella, pensándola en toda su complejidad, Jaime alcanzaba a sentir el cosquilleo de la actividad racional. Pero la verdad con mayúsculas, su verdad con mayúsculas, Jaime la encontró en su familia y sus seres queridos más cercanos, que ocupaban, ahora sí, su actividad vital por completo, sus preocupaciones y sus anhelos, desbordando cualquiera de las coordenadas que imponen las rígidas leyes de la física y con quienes realmente navegó, zozobrando y retozando, entre las procelosas aguas del amor y de la vida de padre, hijo, hermano, padrino, tío, sobrino, primo, nieto…y de amigo. Una parte importante de su vida formativa estuvo ligada al País Vasco de la que procedía nuestro mutuo conocimiento. Por ello, como el más sentido de mis homenajes, respeto y admiración, me gustaría recordar la letra de una de las canciones (1)que le gustaba cantar y que dibuja en buena medida un fiel semblante de Jaime.
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Hegoak ebaki banizkio
Neria izango zen Ez zuen aldegingo
Bainan, honela Ez zen gehiago txoria izango
Eta nik…txoria nuen maite
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If I had cut the wings to her
She would have been mine She would not be flees
But, thus She would not have been anymore a bird
And me…it’s the bird which I loved
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Si le hubiera cortado las alas habría sido mío, no habría escapado.
Pero así, habría dejado de ser pájaro.
Y yo... yo lo que amaba era un pájaro.
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Si je lui avais coupé les ailes il m'aurait appartenu il ne se serait pas échappé
Mais ainsi, il n'aurait plus été un oiseau..
Et moi... c'est un oiseau que j'aimais
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Bihotz bihotzez zuretzat…laister arte
Santiago Palacios Navarro
Con todo el corazón…hasta pronto
(1) Mikel Laboa: Txori, txoria (Pájaro, pájaro) |
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