Estos son los consejos:
Usar contraseñas "fuertes", que no se puedan descubrir haciendo pruebas simples. Se trata de combinar letras mayúsculas y minúsculas y números. Se recomienda, además, que tengan una longitud mínima de diez caracteres. Tampoco es recomendable crear una contraseña que tenga relación con uno mismo, como por ejemplo un apellido o una fecha de nacimiento.
No escribir nunca la contraseña en un lugar accesible a varias personas, aunque sí se puede hacer en un papel que vaya a estar guardado en casa. Por eso, lo recomendable es utilizar métodos memorísticos para recordarlas. Por ejemplo, haciendo que la contraseña coincida con las primeras letras de las palabras de una frase larga.
No conviene utilizar la misma contraseña para varios accesos, si bien es cierto que es suficiente con tener tres contraseñas distintas: una para webs en las que no pasaría nada si alguien usurpa nuestra identidad (por ejemplo, una red social), otra para páginas que requieren cierta privacidad (por ejemplo, el e-mail) y una última para la banca online, donde la seguridad debe ser extrema.
Conviene cambiar de contraseña de forma periódica.
No configurar los programas para que recuerden la contraseña, salvo que se trate de un ordenador al que sólo tenemos acceso nosotros. |